Sentirte capaz y libre en tu cuerpo, un 1% a la vez.
Para la mujer que quiere comer sin miedo, sentirse fuerte y dejar de hablarse feo.
HonduMexa 🇭🇳🇲🇽 · Monterrey
Quién soy
Nací en Honduras, crecí con dos culturas en casa y desde 2019 vivo en Monterrey. Levanto pesas, cocino, camino y repito los mismos desayunos toda la semana. Hago fisicoculturismo como estilo de vida, no compito.
Durante un tiempo comí desde la crítica: a mi cuerpo, a lo que engorda, a lo que no debía. Hoy como para sentirme bien. Sigo encontrándome, y lo que me ha ido cambiando son cosas chiquitas: cómo me hablo, cómo como, qué permito, qué disfruto.
Lo que más me sirvió no fue tener más disciplina. Fue ponerle algo rico al antes.
De qué hablo
Qué está pasando dentro de mí: cómo me hablo, qué creo, qué me exijo.
Qué necesita mi cuerpo: moverme, comer suficiente, descansar, tener energía.
Cómo me trato y cómo permito que me traten: límites, decir que no, pedir ayuda.
Cómo se ve una vida que disfruto: el café, la cocina, caminar, los ratos sin prisa.
No te digo qué decidir. Te recuerdo que ya eres libre.
Lo que cambió
Dejé de preguntarme qué comer para no subir.Ahora la pregunta es qué necesita mi cuerpo hoy, y casi nunca la respuesta es comer menos.
Ya no digo que me porté mal.Comí algo rico, me gustó, y mi día sigue igual de bien. La comida dejó de ser algo que tengo que pagar después.
Qué privilegio estar cansada con lo que yo elijo.Hay un cansancio que te vacía y otro que te deja llena. Hoy sé cuál es cuál, y el que me toca casi siempre es el segundo.
Ya no estoy esperando llegar a algún lado para disfrutar.Puse la vida en pausa mucho tiempo: hasta estar lista, hasta tener el cuerpo, hasta que me alcanzara el tiempo. Ahora la disfruto mientras llego.
Mis sistemas
Son cosas que fui armando para que mi día no dependa de las ganas que tenga. Me funcionan a mí; tómalas como ideas, no como reglas.
Café fresco cada mañana. Es el primer rato tranquilo, antes de abrir la computadora.
El molido que queda lo uso de scrub en la regadera.
Ese es mi interruptor. No voy al gym porque tenga disciplina, voy porque el antes me gusta.
Proteína en salsa, el verde del día y yogurt griego o cottage. Con eso armo casi todo: solo cambio la proteína y la verdura.
Mi base de carbohidrato es el arroz, y cada pan pesa distinto. No me voy a acordar de cuánto pan pita equivale a mi porción, así que lo tengo anotado en gramos: los panes que compro seguido y a cuánto arroz equivalen. Así el pan nunca es una pelea.
Pescado, yogurt, cottage, carne, pan, arroz. No me aburre: me quita una decisión de encima todos los días.
Antes, cuando se me pasaba la hora de comer, ya no se me antojaba nada bueno: quería lo más rápido y lo más saciante, y hasta me daba asco comer. Comiendo a mis horas eso no me pasa. Llegar con hambre de más nunca me deja elegir bien.
De 30 minutos a una hora antes, y algo ligero: yogurt con fruta y un pan. Energía sin sentirme pesada.
Ahí sí va la comida que sacia: una proteína limpia con un carbohidrato. Puede ser carne, salmón o la que se me antoje, con pan o camote. Si es carne, la busco 96/4 o 95/5, porque prefiero comer mis grasas aparte: nueces, cremas sin azúcar o aguacate. El pre es para entrenar, el post es para recuperarme.
Sal rosa, glutamina, creatina y bicarbonato. El bicarbonato no es por moda: cuando entrenas fuerte se acumula acidez en el músculo y eso es parte de lo que te hace fallar la serie. El bicarbonato amortigua esa acidez y retrasa el momento, así alcanzo a levantar un poco más. Después viene el café con música, que es lo que de verdad me enciende.
Con el bicarbonato hay que tener cuidado: a mucha gente le cae mal al estómago y no todos lo toleran. Si te interesa, pregúntale a tu médico antes y no lo tomes solo porque yo lo tomo.
Cada semana repito el orden. No decido nada al llegar: entro y hago lo que toca.
Preparada desde antes. Cuantas menos excusas tenga a la mano, más fácil es salir.
Es lo que más me costó y lo que más me cambió el descanso.
Proteína con carbohidrato. Irme a dormir con hambre me arruina el día siguiente, no me lo arregla.
Bloquean la luz azul de la tele y las pantallas. Es de las cosas más fáciles de sumar y se siente a la hora de dormir.
Oscuridad total. Duermo distinto con él, aunque el cuarto ya esté oscuro.
Me ayuda a no despertarme con la boca seca y a descansar más profundo.
Este no es para todas: si te congestionas, roncas fuerte o alguien te ha dicho que dejas de respirar al dormir, eso se revisa con un médico antes de probarlo.
Si puedo adelantar algo de la cocina, bien. Y si queda sucia, en la mañana le doy con todo y no pasa nada. A veces se puede, a veces no.
Todo esto es mi experiencia, no una indicación para nadie. No soy nutrióloga: si algo de tu salud necesita atención, eso se ve con un médico o una nutrióloga.
Empezar
El resto lo cuento en mis historias, en el día a día. Y si quieres que te acompañe a empezar, escríbeme y platicamos: no hace falta que tengas claro por dónde.